Se aplica tanto a las hipotecas aseguradas como a las no aseguradas de los bancos federales. En la práctica reduce el monto máximo que puede pedir prestado: con la misma renta, usted califica para menos de lo que el pago real sugeriría.
Los prestamistas calculan dos ratios con la tasa de calificación: el ABD (vivienda sobre ingresos) y el ATD (todas las deudas sobre ingresos). Reducir deudas de consumo antes de la solicitud suele mejorar más el resultado que buscar una tasa ligeramente menor.